Aquel funesto 19 de Febrero de 1980, el ciudadano Ronald Belford Scott, de 33 años, natural de Kirriemuir (Escocia) y residente en Melbourne (Australia), aparece muerto por intoxicación etílica en el interior del un coche aparcado en el londinense barrio de Camden Town. Nacía la leyenda de Bon Scott.
No fue el primero, ni sera el íltimo en ser devorado por la maldición del RNR, bajo el lema de “vive rapido, muere joven y deja un bonito cadaver”.
Descanse en paz.